En la jornada. de entrada libre hasta completar aforo, intervendrán la antropóloga María Adoración Martínez Aranda, que lleva años investigando el pasado de Matadero como espacio de represión de la mendicidad, y Amaya Hernández, artista visual finalista del prestigioso premio BMW de Arte Digital 2025 con su videoinstalación sobre el mismo espacio.
Al final del duro invierno de 1941, las autoridades franquistas mandaron abrir un nuevo Albergue para Mendigos en el Matadero de Madrid. Con capacidad para 3.000 personas, ocupaba varias naves destinadas al ganado, precariamente adaptadas en solo 20 días. Su destino era recoger a una buena parte de los mendigos que, a la vista de todos, hambrientos, malolientes y helados de frío, sobrevivían como podían en el Madrid de la posguerra. Una vez acondicionado, las autoridades ordenaron darles caza y encerrarlos en este recinto, para limpiar las calles de la capital de España.
Un puñado de fotografías, noticias de prensa y el informe oficial del Patronato de Protección a la Mujer, que confirma la muerte de 838 reclusos un año después, dan cuenta de estos hechos. Pero el rastro de lo sucedido allí se pierde después, oculto y ausente de las memorias de proyectos y reformas, presentaciones y celebraciones, trabajos académicos y otros documentos sobre el antiguo Matadero y Mercado de Ganados de Madrid, un patrimonio emblemático de la capital que se reencarna en espacios como la Junta Municipal de Arganzuela, el Ballet Nacional de España, Madrid Río, o Matadero Madrid, y cuya recuperación del olvido ahora resulta incómoda.
Sin embargo, este silencio no ha logrado callar la voz de la memoria, que sigue latiendo en los relatos de las y los internos, de los vecinos vecinas del barrio, y de aquellos y aquellas que, a lo largo del tiempo, heredaron la historia del campo de mendigos y de lo que allí ocurrió.
En esta jornada, que se celebra en el mismo recinto del Mercado de Ganados y en una nave muy similar a la del Albergue para Mendigos (ahora destruida), se desvelará esa memoria, evocando visualmente el espacio y también la voz de quienes lo habitaron. Partiendo de retazos y experiencias, recogidas a través de testimonios, se buscará recomponer un fragmento de la historia que atraviesa el Matadero, el Distrito de Arganzuela, y la propia ciudad de Madrid, para rendir así homenaje a todas sus víctimas.
María Adoración Martínez Aranda, antropóloga y profesora en el Departamento de Psicología Social y Antropología de la Universidad de Salamanca, es doctora en Antropología Social y Cultural por la Universidad Autónoma de Madrid y cuenta con una amplia trayectoria investigadora en el ámbito de las experiencias de la memoria sobre las migraciones, los suburbios y chabolismo en la ciudad de Madrid; especialmente durante la posguerra y etapa franquista. Además, lleva años documentando el pasado del Matadero de Madrid como espacio de represión de la mendicidad durante la posguerra.
Amaya Hernández Sigüenza, artista visual y profesora de la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad Antonio de Nebrija, es doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Sus trabajos se centran en proyectos e instalaciones artísticas que, por medio de la luz, reconstruyen arquitecturas desaparecidas, activando su memoria. Su videoinstalación “La desmemoria de Matadero Madrid. Cuadras generales. Invierno de 1941”, elaborada durante su estancia en el Centro de Residencias Artísticas de Matadero Madrid, fue finalista del Premio BMW de Arte Digital 2025.


