Este jueves han registrado una propuesta ciudadana, conocida formalmente como PROCI, en la cámara madrileña para que “se aprueben las modificaciones normativas necesarias para impedir la instalación, en las proximidades de centros escolares de la Comunidad de Madrid, de infraestructuras logísticas de limpieza viaria en las que se desarrollen ACTIVIDADES DE TRANSFERENCIA, ALMACENAMIENTO TEMPORAL, CLASIFICACIÓN Y COMPACTACIÓN DE RESIDUOS URBANOS con el fin de proteger la salud, el bienestar y la seguridad vial”. Se refieren a parques de maquinaria, bases del Servicio de Limpieza Urgente (SELUR) y similares, no a los denominados “cantones auxiliares”, que solo son para vestuarios y un reducido almacenamiento de las herramientas de los operarios. Esperan que los partidos ahí representados recojan el guante y la transformen en una proposición no de ley para beneficio de la infancia en toda la Comunidad de Madrid.
En los tres años de lucha vecinal contra el megacantón industrial de basuras que sigue construyendo el Ayuntamiento de Madrid en contra de sus promesas, tanto la Plataforma como las AMPAS de los colegios afectados han dirigido varios escritos a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La respuesta siempre ha sido o bien el silencio o la afirmación de que excede sus competencias. Sin embargo, los representantes vecinales recuerdan en su propuesta que el deber de las autoridades es priorizar un desarrollo “en un medio ambiente saludable y un entorno urbano adecuado”, de acuerdo con el artículo 24 de la Ley de Protección de la Infancia y Adolescencia de la Comunidad de Madrid. También subrayan que la Ley de Modificación del Sistema de Protección a la Infancia y Adolescencia establece claramente “el interés superior del menor”, además de otra normativa general sobre residuos. Sostienen, además, que elementos como la contaminación acústica, la salubridad o la seguridad vial afectan directamente a la enseñanza del alumnado.
Así lo están demostrando estos días las propias obras de la central industrial en Montecarmelo: clases con las persianas bajadas y ventanas cerradas a pesar del calor para que el ruido no afecte a la concentración incluso durante exámenes, acceso cerrado a las pistas deportivas del colegio colindante, tráfico de camiones a toda velocidad en el camino al colegio… Montecarmelo quiere impedir que cualquier niña o niño de la Comunidad de Madrid tenga que sufrir esto a diario durante todo su desarrollo, precisamente cuando más protección requieren según la ley. “Lo que no queremos para nosotros, no lo queremos para nadie. La presidenta Ayuso no puede ponerse de perfil cuando se ponen en peligro los entornos escolares. La ubicación de las instalaciones industriales debe estar mejor regulada para no dejar la decisión al libre albedrío de cada Ayuntamiento, como está sucediendo en Montecarmelo”, ha declarado Vicente Sánchez, portavoz de la Plataforma, que representa a los vecinos, AMPAS y asociación de comerciantes de la zona.
Y es que el ejemplo de este barrio de la capital es especialmente sangrante, pues la central industrial que prevé asuntos como la transferencia de todo tipo de basura y el trabajo de decenas de camiones con sus ensordecedores pitidos cada vez que maniobran, está a tan solo 60 metros del Colegio Alemán de Madrid, a 75 metros de la Escuela Infantil Sol Solito de la Comunidad de Madrid y a 200 metros del Colegio Santa María La Blanca, además de estar en el camino al cole de estos y otros centros educativos cercanos. Un total de 7.000 niños entre 0 y 18 años afectados por esta decisión unilateral de José Luis Martínez-Almeida, que no ha respondido a las múltiples solicitudes de reunión de los representantes vecinales a pesar de haber declarado que se reuniría con los vecinos y vecinas.
Esta es la oportunidad para que Ayuso olvide las siglas de partido y se ponga del lado de la infancia madrileña. Todos los partidos de la oposición llevan todos estos años apoyando a Montecarmelo, que ofrece una alternativa de consenso para este megacantón a solo 2 kilómetros, en zona industrial y con mejores conexiones para poder dar servicio a toda la zona norte de la capital, que es para lo que está prevista esta macroinstalación, más grande que un campo de fútbol. Mientras tanto, los representantes vecinales recuerdan que las obras del megacantón en Montecarmelo continúan a pleno rendimiento, con la cimentación de esa central industrial. Ello a pesar del anuncio fake del Ayuntamiento de la capital sobre una supuesta renuncia a sus elementos industriales y el tratamiento de residuos, en contra de la documentación que el propio Consistorio ha presentado ante el juez también tras aquella falsa renuncia.

