Este año deberíamos celebrar, con la alegría y tranquilidad que eso merece, una efeméride como el 35 aniversario del Centro Social Seco, una iniciativa vecinal singular y modélica en la ciudad de Madrid. Y, sin embargo, los 16 colectivos que le dan vida, entre los que se encuentra la Asociación Vecinal los Pinos de Retiro Sur, se han visto obligados a impulsar una movilización en la calle ante el riesgo de que la Junta Municipal de Retiro no renueve la cesión de su sede, un espacio dentro del Centro Cultural Las Californias. De este modo, con el lema «Salvemos el centro social», han convocado para este domingo 18 de octubre una Marcha Rosa que a las 12:00 se iniciará en la plaza de Daoiz y Velarde.
En noviembre finaliza la cesión de los locales del Centro Cultural Las Californias que el Centro Social Seco utiliza. Ante esta perspectiva, con el fin de continuar en ese espacio público, sus responsables lograron que la Junta Municipal de Retiro sacara a concurso público el pasado mes de julio el uso de esos locales. Han pasado tres meses desde entonces y el concurso no ha sido resuelto aún de manera definitiva, una demora que inquieta a las gentes de Seco. Hoy han conocido la existencia de una resolución provisional favorable, pero carecen de la definitiva.
Por eso, cuando están a punto de cumplir 35 años de vida, de rica historia, han realizado un llamamiento a la vecindad de Retiro y de la ciudad para reclamar su permanencia en el equipamiento municipal. «Los barrios salvan a las ciudades, las grandes ideas se juegan en pequeñas luchas y únicamente la solidaridad puede ayudarnos a salvar el Centro Social. Nuestras paredes han acogido a varias generaciones de activistas, hemos caminado juntos en cientos de movilizaciones y hemos arropado a múltiples colectivos. Ahora nos toca pedir ayuda y os convocamos a una nueva Marcha Rosa», indican. Una marcha a la que invitan a participar con prendas y objetos de ese color. 
El desalojo del Centro Social Seco dejaría sin espacio de reunión y actividades a 16 entidades sociales, que representan una parte importante del tejido asociativo del distrito de Retiro. Además de los colectivos vecinales AV Los Pinos de Retiro Sur y Hacenderas, sus paredes acogen el Grupo Scout Paz (que tiene 55 años de vida), el Huerto Comunitario Adelfas, el coro Corofón, la emisora comunitaria Ágora Sol Radio, el grupo Capoeira Angola Madrid, la ONGD Mil Colinas, el Club de Lectura de Novela Negra, el grupo de apoyo mutuo de salud mental Flipas, la Fundación Naif (que trabaja con menores en situación de vulnerabilidad), el Grupo de Consumo de Retiro, el grupo de teatro Teatrasgo, la asociación por una danza inclusiva Meet Share Dance, el espacio de juegos de mesa Ludoseca y, por último, la Mesa de Vivienda de Retiro.
Esta rica variedad, sumada a la dilatada historia y la experiencia acumulada por el Centro Social Seco en la promoción de la participación ciudadana, la cohesión social y el acceso a la cultura, rodea a sus gentes de amistades que sostienen la importancia de su proyecto. Entidades como la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), ASDE Exploradores de Madrid, EAPN Madrid, Ecologistas en Acción, así como decenas de asociaciones culturales del barrio y del resto de Europa, han firmado cartas de apoyo pidiendo que se garantice la continuidad del proyecto. Un respaldo similar han mostrado grupos de investigación universitarios, de casi todas las universidades públicas de la región, relacionados con la participación, la innovación social, el urbanismo o la ecología. Es el caso del Observatorio UCM 2030 de la Universidad Complutense, el Grupo de Investigación en Arquitectura y Urbanismo Sostenible (GIAU+S) de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM-UPM), el Grupo de Investigación en Humanidades Ecológicas (GHECO-UAM) de la Universidad Autónoma de Madrid o el Grupo de Investigación Técnica y Humanidades Ecológicas (THECO) de la Universidad Carlos III (UC3M), junto al Aula de Innovación Social de la UCM y Aulas de Memorias Democráticas.
35 años de rica historia
La historia del centro social arranca en 1990, cuando un grupo de jóvenes del barrio que llevaba tiempo reclamando la creación de una casa de la juventud, decide ocupar un colegio abandonado situado en la calle Seco, 39 para convertirlo en una escuela de participación ciudadana. Ese primer centro social acoge multitud de actividades y pone en marcha iniciativas de enorme éxito que perdurarán en el tiempo como el Festival de Cine de Las Californias. Desde esa época mantiene una relación estrecha con la asociación vecinal del barrio, la Coordinadora de Barrios, las Madres Unidas Contra la Droga y la Parroquia San Carlos Borromeo, entre otros espacios. Con el cambio de siglo, el Ayuntamiento aprueba un plan de remodelación de la zona, que lleva años muy degradada.
El centro social decide pelear por su permanencia en el barrio, junto a la de todos los vecinos y vecinas cuyas casas iban a ser derribadas, cosa que consigue después de una larga lucha vecinal. Con ese objetivo, el 5 de marzo de 2025 se celebra la primera Marcha Rosa por el centro social Seco que se convierte en la mayor movilización en la historia del distrito por un asunto local. El color alude a la Pantera Rosa, un personaje de dibujos animados que ante una amenaza pintaba un agujero rosa en la pared y se metía dentro, desdibujando sus contornos a la vez que dejaba pintado el mundo de rosa. 
Fruto de esa lucha, el centro social fue reubicado en un edificio municipal a varios cientos de metros de su emplazamiento original, en lo que hoy es el Espacio de Igualdad del distrito, y consigue que el Consistorio reconozca el valor que aportaba la gestión comunitaria. En esa segunda ubicación el centro social estuvo hasta 2013, un periodo en el pone en marcha uno de los primeros huertos comunitarios de la ciudad, el de Adelfas, y participa en la remodelación del Parque Martin Luther King.
Ese año, vuelve a enfrentarse a una amenaza de desalojo pero finalmente, tras un acuerdo con el Consistorio, consigue mudarse a La Corrala de Las Californias, un edificio emblemático del barrio que, tal y como defendieron las gentes del centro social, en vez de ser derruido en el marco del citado plan de remodelación, fue conservado, rehabilitado y convertido en lo que hoy es el Centro Cultural Las Californias. Un espacio público que acoge las actividades habituales de este tipo de equipamientos pero que, a diferencia de otros, reserva varias salas a la gestión ciudadana, esa que da vida al Centro Social Seco y que ha convertido el edificio municipal en un lugar único, de enorme riqueza. Y que por ese mismo motivo debería ser fruto de orgullo para los responsables municipales, como lo es para el tejido asociativo y vecinal de la ciudad.