La empresa Parcesa, propietaria del Tanatorio de la M40, aún no ha conseguido la licencia de funcionamiento del horno crematorio que proyecta abrir en esa instalación, a menos de 250 metros de viviendas y espacios sensibles como colegios, parques infantiles e instalaciones deportivas. Por eso, asociaciones vecinales de Usera y Villaverde, y en primer lugar la de San Fermín, el barrio más próximo al tanatorio, vuelven a movilizarse para frenar la apertura de la peligrosa instalación. Están completamente decididas a paralizar el proyecto, tal y como ya han hecho en tres ocasiones en los últimos años. «¡Aún estamos a tiempo! Si lo hemos conseguido tres veces, lo conseguiremos una cuarta», sostienen los colectivos vecinales, que este domingo, 4 de octubre, impulsan una nueva manifestación contra el polémico crematorio.
Recordemos que el año pasado el Ayuntamiento de Madrid otorgó a Parcesa la licencia de obras para la construcción del horno crematorio, pero la compañía funeraria carece aún de una licencia que le permita iniciar su actividad. Por ello, las asociaciones vecinales de los barrios afectados y la FRAVM se dirigen de nuevo al Ayuntamiento de Madrid para que no otorgue ese permiso, vele por la salud de sus ciudadanos y ciudadanas y proteja el medio ambiente.
Las agrupaciones vecinales insisten en que no están en contra de los crematorios, pero deben instalarse lejos de viviendas y establecimientos sensibles, y el proyecto de Parcesa no reúne este razonable requisito, ya que el Tanatorio de la M40 se halla muy próximo a barrios densamente poblados como San Fermín, en Usera, o El Espinillo, en Villaverde. «Su actividad generará emisiones contaminantes como monóxido de carbono, dioxinas y metales pesados que afectarán al aire de los barrios, con posibles consecuencias para la salud de sus vecinos, así como de los asistentes a eventos que se celebran en el distrito», subrayan las asociaciones aludiendo a los actos de establecimientos como la Caja Mágica.
No puede ser que las instalaciones contaminantes y molestas, aquellas que nadie quiere, se sigan construyendo en el Sur de la ciudad. ¿De esta manera piensa el Ayuntamiento reducir el histórico desequilibrio territorial que padece la capital? Ya es hora de invertir esta tendencia, señalan las asociaciones de Usera y Villaverde, volviendo a entonar el grito por la Dignidad del Sur, un grito que ya ha frustrado en tres ocasiones los propósitos de Parcesa y lo hará una cuarta vez.
