Acceder a una vivienda digna en Madrid se ha convertido en una carrera de obstáculos cada vez más dura. Los alquileres suben muchísimo más que los salarios, la compra queda fuera del alcance de amplias capas de la población, los contratos temporales y de temporada se utilizan para esquivar derechos, las viviendas turísticas expulsan a las vecinas y vecinos de sus barrios y los fondos de inversión siguen tratando la ciudad como si fuera un tablero de Monopoly. Mientras tanto, miles de familias destinan una parte insoportable de sus ingresos a pagar un techo, jóvenes que trabajan no pueden emanciparse, personas mayores viven con miedo a perder su casa y barrios enteros ven cómo se rompe su tejido social.
La FRAVM lo repite desde hace años: no estamos ante una suma de problemas individuales, sino ante una crisis estructural de vivienda. Y una crisis estructural no se resuelve con parches, campañas de imagen o apelaciones genéricas a construir más sin preguntarse para quién, a qué precio y bajo qué condiciones.
Madrid necesita otra política de vivienda. Necesita ampliar de forma decidida el parque público de vivienda en alquiler asequible y el de vivienda social. Necesita blindar la vivienda protegida para que la protección sea permanente. Necesita movilizar vivienda vacía hacia usos residenciales fijos. Necesita limitar de manera efectiva los precios abusivos del alquiler. Necesita regular con firmeza las viviendas de uso turístico y los alquileres de temporada. Necesita proteger a las familias frente a los desahucios y frente a las subidas imposibles. Necesita dejar de poner suelo público al servicio de operaciones privadas que no garantizan vivienda verdaderamente asequible.
La vivienda no puede depender únicamente de la capacidad de pago de cada cual. Tampoco puede quedar sometida al interés de quienes compran edificios, expulsan vecindario, trocean hogares y convierten barrios en activos financieros. Una ciudad que expulsa a quienes la sostienen —trabajadoras, jóvenes, familias, mayores, comerciantes de proximidad, redes vecinales— es una ciudad que se rompe por dentro.
Por eso esta manifestación nos interpela como movimiento vecinal. Porque defender la vivienda es defender los barrios. Es defender la escuela pública, el centro de salud, el comercio de cercanía, la plaza, el mercado, la vida comunitaria y el derecho a permanecer. Sin vivienda asequible no hay arraigo, no hay convivencia y no hay ciudad democrática.
El próximo 24 de mayo salimos a la calle porque no queremos resignarnos a que vivir en Madrid sea un lujo. Salimos porque no aceptamos que trabajar sirva solo para pagar alquileres imposibles. Salimos porque la vivienda pública debe ser pública de verdad y estar al servicio de la gente. Salimos porque los barrios no están en venta.
La FRAVM ha realizado un llamamiento a sus casi 300 asociaciones federadas, al movimiento vecinal y a la ciudadanía madrileña a participar en esta movilización para que sea todo un éxito y obligue a nuestros y nuestras gobernantes de todas las administraciones a adoptar, con urgencia, nuevas medidas para garantizar el acceso a la vivienda de toda la población. Lamentablemente, las pocas aprobadas y puestas en marcha tras las multitudinarias manifestaciones que tuvieron lugar en 2024 y 2025 no han servido para solucionar el poliédrico problema de la vivienda.
Porque Madrid no puede seguir expulsando a su gente. Porque la vivienda es un derecho. Porque los barrios se defienden también en la calle.
Dentro de la marcha, las y los representantes de la FRAVM y de diversas asociaciones vecinales caminarán detrás de una pancarta propia con el lema «Vivienda digna para las vecinas y vecinos de Madrid». Te animamos a que te sumes.


