Se cumplen 50 años de la manifestación de la Guerra del Pan, la más multitudinaria desde la Guerra Civil

Siguiendo el llamamiento de las asociaciones vecinales y de amas de casa, el 14 de septiembre de 1976 unas 100.000 personas se manifestaron en el Camino de Vinateros de Madrid para protestar contra la carestía y la estafa del pan. Para recordar aquel hito vecinal y rendir homenaje a sus protagonistas, la FRAVM ha solicitado a la Junta de Distrito de Moratalaz la instalación de una placa o de otro elemento conmemorativo en la vía pública.

Se cumplen 50 años de la manifestación de la Guerra del Pan, la más multitudinaria desde la Guerra Civil
Manifestación contra la carestía y el fraude del pan, Camino de Vinateros, 14 de septiembre de 1976

Hoy estamos de celebración. Hoy se cumplen 50 años de uno de los hitos más importantes del movimiento vecinal madrileño, la “manifestación de Moratalaz”. El 14 de septiembre de 1976 unas 100.000 personas protestaron en el Camino de Vinateros de Madrid contra la carestía y el fraude del pan, siguiendo un llamamiento de “las asociaciones de vecinos, de amas del hogar y de comerciantes autónomos de Madrid y su provincia”. Estos colectivos, con la entonces Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (hoy FRAVM) a la cabeza, habían solicitado una marcha por el centro de la capital, desde Cibeles hasta el Gobierno Civil, pero las autoridades solo les dieron la opción de hacerla en la periferia,en Moratalaz. Sin duda esperaban que de esta forma la repercusión fuera menor. Se equivocaron de plano. A pesar de que Moratalaz carecía entonces de Metro y el servicio de autobús era muy deficiente, decenas de miles de madrileños y madrileñas se trasladaron hasta el lugar para protagonizar la manifestación ciudadana más multitudinaria desde la Guerra Civil.

La protesta fue fruto de una oleada de indignación provocada por un fraude en la venta de pan y un punto de inflexión en lo que se denominó Guerra del Pan. Alguien estaba tocando lo más básico, un producto esencial y cotidiano para las familias, que desde hacía tiempo sufrían el encarecimiento de la cesta de la compra.

La Guerra del Pan

En 1975 un empresario honrado de San Blas, Alonso Munárriz, se puso en contacto con la Asociación Vecinal de Orcasitas para alertar de lo que estaba sucediendo en su gremio: los establecimientos del Consorcio de Panadería llevaban tiempo vendiendo los dos tipos de pan más consumidos, la pistola y la barra, a un peso inferior al estipulado. Enseguida la Federación Vecinal hizo suyo el problema y tras realizar diversas pesadas, denunció públicamente que los panaderos del Consorcio vendían barras de 320 gramos cuando debían pesar 500 gr y pistolas de 160 gr cuando debían pesar 270 gr. Esto suponía un 30% menos, una auténtica estafa que en términos monetarios suponía unas pérdidas para las familias de 3.285 millones de las antiguas pesetas al año (235 millones de euros al año teniendo en cuenta la inflación).

Detrás del problema se hallaba el monopolio que ejercía el Consorcio de Panadería, que estaba presidido por Constantino Pérez Pillado, empresario que compatibilizaba la presidencia en la patronal panadera con un cargo de procurador en las Cortes y otro de segundo teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid.

Ante semejante personaje, a nadie extrañó que las primeras denuncias de la FRAVM cayeran en saco roto. Pero el escándalo era de tales dimensiones que los grandes medios de la época se hicieron eco, y la respuesta de las asociaciones vecinales y de amas de casa no hizo sino amplificarlo. Estas no solo acudieron a los plenos municipales y organizaron pequeñas protestas sino que, a propuesta de Munárriz, comenzaron a vender en sus sedes y locales pan de calidad a precio y peso justos. El propio Munárriz lo producía con su empresa Pancasa y las agrupaciones de barrio lo distribuían, enfrentándose a la represión de la policía, que a menudo requisaba partidas de pan en los establecimientos vecinales. Munárriz, por su parte, sufrió amenazas de todo tipo e incluso un boicot de las harineras a venderle harina que duró varios días.

A pesar de las denuncias y de estas acciones, los panaderos del Consorcio continuaron vendiendo pan con un peso inferior al establecido, lo que dio lugar a una intensificación de las protestas en el verano de 1976 y, finalmente, a la manifestación del 14 de septiembre en Moratalaz. Aunque el lema de la protesta era “Contra la carestía de la vida y por el abaratamiento del pan”, los manifestantes aprovecharon el desborde de la marcha para hacer públicas otras demandas muy en boga en ese momento de la Transición: libertades políticas, trabajo y la legalización de las asociaciones vecinales.

Después de Moratalaz, los colectivos vecinales consiguieron que el peso del pan fuera adecuadamente controlado, pero, sobre todo, contribuyeron a debilitar a un régimen franquista ya muy debilitado y a que su movimiento ganase en reconocimiento social e influencia. Un paso más en un proceso que ese mismo año 1976 se forjó con otros hitos como la represión de un día de campo organizado por las asociaciones vecinales en mayo en Aranjuez, la Semana Ciudadana posterior y la manifestación de la calle Preciados del 22 de junio, aquella que el fotoperiodista César Lucas inmortalizó con la famosa fotografía del niño con el puño en alto, que ha quedado como imagen símbolo de la Transición española.

A los meses, el 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones de la Democracia y en noviembre ese año la Federación Vecinal consiguió su legalización.

A pesar de la importancia de la manifestación de la Guerra del Pan, pocos se acuerdan hoy de ella. Por eso, la FRAVM ha solicitado al Ayuntamiento de Madrid la instalación de una placa o de algún otro elemento conmemorativo en la vía pública que sirva de recuerdo de ese hito ciudadano y de homenaje a las mujeres y hombres que lo hicieron posible, contribuyendo con su acción a un mayor control de la venta de productos de primera necesidad e, indirectamente a la llegada de la democracia en España. Lo ha hecho a través de un escrito dirigido al concejal presidente del distrito de Moratalaz tras una reunión mantenida el pasado 18 de junio en la que el edil se mostró favorable a atender la petición.

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