El barrio del Lucero ha sido puesto en el mapa, pero sus carencias y dificultades siguen donde estaban

Tras la visita del Papa León XIV del pasado sábado 6 de junio, el barrio capitalino de Lucero retoma su normalidad, conservando sus carencias y necesidades. La asociación vecinal de la zona recuerda algunas de ellas, como la falta de limpieza y mantenimiento de muchas de sus calles y espacios públicos, el abandono del solar en el debería construirse la Plaza Cívica del Lucero o problemas que deterioran la convivencia como el tráfico de drogas y las molestias que genera una discoteca en los bajos de un edificio. 

El barrio del Lucero ha sido puesto en el mapa, pero sus carencias y dificultades siguen donde estaban
Solar que debería acoger la Plaza Cívica de Lucero

En estos últimos días, muchos madrileños y madrileñas han tenido por primera vez noticia de la existencia del barrio del Lucero, en el distrito Latina de la capital. Con motivo de la visita de León XIV, numerosos medios de comunicación lo han visitado, informando sobre sus características de barrio obrero y humilde. La Asociación Vecinal Lucero quiere aprovechar la ocasión para dar a conocer sus carencias y necesidades, claramente desatendidas por las autoridades que gobiernan el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

«Efectivamente, somos un barrio obrero cuyos habitantes comparten con otras zonas de Madrid unas difíciles condiciones de vida. En este Madrid de tan publicitado éxito y atractivo, muchas familias y jóvenes apenas llegan a cubrir las necesidades de una vida digna: vivienda cara y precaria, sobrecarga laboral, empleo inseguro, imposible conciliación…Pero, además, tenemos otros problemas específicos», sostiene la entidad vecinal, antes de dar cuenta de tres de ellos:

La Plaza Cívica, la gran promesa incumplida. El barrio tiene en su corazón urbano un descampado en el que hace ocho años se impulsó la construcción de “La Plaza Cívica del Lucero”, un equipamiento esencial para vertebrar el barrio. Pero el actual Gobierno municipal lo ha paralizado sin perspectivas de reactivación a medio plazo. Otro solar, históricamente propiedad del vecindario y hoy de titularidad municipal, situado en la calle Luis Pando 1, sigue abandonado.

Limpieza deficiente y descuido del medio urbano. Habitualmente el barrio se ve sucio. La frecuencia de recogida, barrido y riego es insuficiente y el Ayuntamiento no toma medidas para controlar la acumulación de enseres. En las calles, especialmente de parte antigua del barrio, los desperfectos y los restos se eternizan.

Dejación de funciones para garantizar la buena convivencia. En el barrio ha existido hasta hace poco tiempo un punto muy localizado de venta de drogas, hoy con mucha menor actividad, pero no se puede descartar una futura reactivación, teme la asociación vecinal.

«Y tenemos otro punto en el que una incomprensible autorización administrativa a una discoteca en los bajos de un edificio de viviendas de una calle estrecha, la calle de la Alhambra, hace imposible el descanso», denuncia el colectivo barrial.

«Nos alegramos de que nuestro barrio haya sido puesto en el mapa, pero sus carencias, para desgracia de las personas que lo habitamos a diario, siguen ahí a pesar de nuestras denuncias. ¿Alguien puede imaginarse que solares abandonados, suciedad permanente, persistencia durante años de molestias insufribles al vecindario, pudieran tolerarse en el Madrid de alto nivel, en las zonas de ocio y turismo? Para el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, nuestro barrio ha sido y es invisible y, desgraciadamente nos tememos que, pasada la importante visita, lo siga siendo», concluye la Asociación Vecinal Lucero.

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