La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) manifiesta su rechazo a la decisión del Ministerio de Cultura, encabezado por Ernest Urtasun, de ceder dos espacios de la antigua Fábrica de Tabacos de Lavapiés al Centro Social Autogestionado (CSA) al margen de la negociación que el propio Ministerio mantenía abierta con las asociaciones vecinales del barrio. La FRAVM subraya que su oposición no se dirige contra el CSA Tabacalera ni contra la continuidad de sus actividades, sino contra una decisión ministerial que considera arbitraria y que ignora la propuesta vecinal de gestión compartida. Esta contemplaba la cesión al CSA de uno de los dos espacios anunciados y la habilitación del otro como equipamiento comunitario de gestión plural, abierto a las asociaciones y colectivos vecinales, deportivos, sociales y culturales que desde hace décadas reclaman locales para desarrollar sus actividades en Lavapiés.
Este modelo había sido objeto de negociación con el equipo del Ministerio, que, según la Federación, se había comprometido a compatibilizar ambos usos. El acuerdo que se acaba de hacer público, negociado al margen de las asociaciones vecinales, rompe ese compromiso y concentra la gestión de los dos espacios en un único proyecto.
La FRAVM desmiente categóricamente que las asociaciones vecinales que mantenían la interlocución con el Ministerio hayan participado en la negociación, definición o aprobación del convenio anunciado, y rechaza que se presente la cesión como un acuerdo respaldado por el conjunto del movimiento vecinal. Para la entidad, la gestión comunitaria del patrimonio público debe regirse por los principios de pluralidad, transparencia e igualdad de trato, que considera vulnerados en este proceso.
Un nuevo desprecio al movimiento vecinal madrileño
La Federación Vecinal considera que esta decisión constituye una nueva muestra del desprecio del Ministerio de Cultura hacia el movimiento vecinal madrileño y, especialmente, hacia las asociaciones del distrito Centro, que llevan décadas reclamando equipamientos sociales, culturales y deportivos.
Resulta especialmente contradictorio que un Ministerio que reivindica la democratización de la cultura y la participación ciudadana incumpla sus compromisos con las organizaciones vecinales y adopte decisiones que excluyen sus propuestas. «No se puede hablar de cultura comunitaria mientras se da la espalda a quienes llevan décadas construyendo barrio. La participación no consiste en seleccionar interlocutores, sino en garantizar que todas las entidades puedan acceder en igualdad de condiciones a los espacios públicos», señala el presidente de la FRAVM, Jorge Nacarino.
En un distrito sometido a una intensa presión turística e inmobiliaria, la recuperación del patrimonio público debería contribuir a ampliar los equipamientos de proximidad y fortalecer la vida comunitaria, favoreciendo la convivencia y la cooperación entre los diferentes colectivos sociales y culturales del barrio.
Del Palacio de Hielo a Tabacalera: una política cultural de espaldas al vecindario
Lo sucedido en Tabacalera se suma a otras decisiones del Ministerio que han ignorado las reivindicaciones vecinales, como la ampliación del Museo Thyssen-Bornemisza en el edificio del histórico Palacio de Hielo y del Automóvil, donde se ha priorizado, a juicio de la Federación, los intereses de grandes instituciones culturales frente a las necesidades sociales de los barrios. Mientras se destinan recursos y patrimonio público a consolidar grandes polos de atracción turística, los colectivos vecinales del distrito Centro siguen reclamando equipamientos.
Madrid no necesita profundizar en un modelo de ciudad escaparate, sino garantizar el derecho de sus vecinos y vecinas a crear, participar y desarrollar proyectos comunitarios. La cultura también se construye desde las asociaciones vecinales, los clubes deportivos y los colectivos culturales que sostienen cotidianamente la vida de nuestros barrios.
La FRAVM exige renegociar la cesión y cumplir los compromisos adquiridos
Por todo lo anterior, la FRAVM reclama al Ministerio de Cultura que reabra inmediatamente la negociación con las asociaciones vecinales, haga públicos los criterios del acuerdo y reconsidere la cesión para recuperar el modelo comprometido: un espacio para el CSA Tabacalera y otro de gestión comunitaria plural, abierto al conjunto del tejido asociativo, deportivo, social y cultural del barrio, garantizando la transparencia, la participación democrática y la igualdad de trato.
De no atenderse esta reclamación solicitará a todos los grupos políticos durante la campaña electoral un compromiso público para garantizar que Tabacalera sea un espacio al servicio de las vecinas y vecinos de Lavapiés, gestionado mediante un modelo que fomente el desarrollo comunitario desde la pluralidad, la transparencia y la participación del conjunto del tejido asociativo del barrio.
De igual modo, no descarta utilizar todas las vías legales a su alcance para defender el derecho al acceso al patrimonio público del vecindario de Lavapiés. «No reclamamos espacios en exclusiva ni cuestionamos el proyecto de ningún colectivo. Exigimos que el Ministerio cumpla su palabra y garantice que Tabacalera sea un lugar de convivencia entre proyectos diferentes. El patrimonio público debe estar al servicio de todo el barrio, no de decisiones particulares de un ministro», concluye el presidente de la FRAVM.