¿Cómo es posible que un festival que prevé acoger diariamente más de 57.000 asistentes carezca de un espacio propio de aparcamiento? El plan de movilidad del Mad Cool 2026 es tan endeble que ni siquiera incluye algo así, trasladando la totalidad de la demanda de estacionamiento de los espectadores al viario público y a los entornos residenciales y periurbanos. Esta es una de las razones por las que la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha solicitado al Ayuntamiento de Madrid la denegación de la licencia del festival. Lo ha hecho en un escrito de alegaciones que presentó el pasado jueves en el que incluye otras dos motivaciones: las dudas sobre la idoneidad del promotor y el exiguo plazo de información pública.
El Consistorio marcó un límite de tan solo cinco días para examinar el expediente y presentar alegaciones a la solicitud de licencia, un plazo “manifiestamente insuficiente” para un expediente tan complejo técnicamente, “en el que concurren documentación urbanística, condiciones de seguridad, planes de movilidad, cuestiones acústicas, afecciones a servicios públicos y repercusiones directas sobre población residente de, al menos, dos términos municipales”. “Un trámite de esa naturaleza, reducido a cinco días, vacía de contenido la participación de las personas y entidades afectadas y convierte la audiencia pública en una formalidad aparente”, señala la Federación Vecinal en su escrito. Por ello, solicita enviar el expediente a la casilla de salida y otorgar un “nuevo plazo suficiente, no inferior al que permita una participación efectiva de vecinos, asociaciones y administraciones afectadas”.
Incoherencia e insuficiencia del plan de movilidad
La alegación más importante de la FRAVM subraya las deficiencias del Plan de Movilidad Festival Mad Cool 2026. La más notable es la citada falta de dotación propia de estacionamiento, algo que “resulta difícilmente concebible desde la perspectiva de la planificación urbana, la seguridad y la gestión de eventos de pública concurrencia”. Esto contrasta “con los estándares observados en infraestructuras comparables, como el Estadio Metropolitano, con 3.013 plazas para un aforo aproximado de 70.000 espectadores, o la Ciudad del Rock de Arganda del Rey, con una dotación aproximada de 6.000 plazas para una capacidad de hasta 96.000 asistentes”. Además, supone una externalización completa del impacto sobre el espacio público y los municipios colindantes, algo que sufren en primer lugar los vecinos y vecinas de barrios como Getafe Norte o la Colonia Marconi, que se inundan de coches cada vez que se celebra el festival.
Por otro lado, el Plan de Movilidad presenta datos y previsiones cuanto menos discutibles. Así, “parte de que el 20,20 % de los 57.000 asistentes diarios acudirá en vehículo privado, lo que equivale a 11.514 personas y, con una ocupación media de tres personas por vehículo, a 3.838 vehículos”. Sin embargo, el planeamiento de movilidad aprobado para 2025 manejaba una estimación del 40 % de uso del vehículo privado por parte de los asistentes, es decir, el doble. “Una reducción tan intensa del peso modal del coche no aparece suficientemente justificada en el documento aportado, que se limita a recomendar encarecidamente el transporte público y a presumir una utilización mucho menor del vehículo privado, sin acreditar con base empírica bastante el cambio de comportamiento de la demanda”, destaca la organización vecinal en su escrito.
Dudas con el promotor
La tercera alegación tiene que ver con la idoneidad del promotor del festival, ya que en estos momentos está pendiente de un juicio oral por la presunta comisión de un delito contra el medio ambiente vinculado a la contaminación acústica generada en la edición del Mad Cool de 2023. Según diversas informaciones, la Fiscalía solicita dos años de prisión para el administrador único de la mercantil organizadora y multa e inhabilitación para la sociedad Mad Cool Festival SL, incluyendo la inhabilitación para contratar con el sector público durante dos años.
A este hecho hay que añadir que la mercantil que solicita la licencia “fue objeto de expedientes sancionadores por parte del Ayuntamiento de Madrid en relación con la edición de 2023, como consecuencia de superaciones reiteradas de los niveles máximos de ruido, y constan igualmente mediciones practicadas por el Ayuntamiento de Getafe durante la edición de 2024 que habrían vuelto a evidenciar superaciones significativas de los niveles acústicos permitidos”.
La situación procesal del promotor, unida a estos antecedentes, “constituye un elemento central del expediente y obliga a la Administración a ejercer un control reforzado sobre la idoneidad del solicitante. En ausencia de esa motivación reforzada y de esa acreditación rigurosa de fiabilidad, el expediente no ofrece base bastante para considerar garantizado el respeto a la legalidad ambiental ni la adecuada protección de los derechos e intereses legítimos de la población afectada”, resalta en su documento la FRAVM.
Una población que ya espera con pesar y enfado el próximo Mad Cool, que prevé cinco jornadas consecutivas de conciertos, del 8 al 12 de julio, “con apertura de puertas a las 18:00 horas, finalización a las 00:30 horas los días miércoles y domingo, y a las 02:00 horas los días jueves, viernes y sábado, con un aforo diario total de 57.000 personas, incluyendo asistentes, personal trabajador y acreditados, y con desalojos que se prolongan hasta las 03:00 horas en las noches de mayor duración”.
En sintonía con las asociaciones vecinales de los barrios más cercanos y con la Plataforma Stop Mad Cool, la FRAVM recuerda su oposición al actual emplazamiento del evento, ya que considera que “existen en la Comunidad de Madrid espacios más adecuados para la celebración de espectáculos de esta magnitud, mejor dotados desde la perspectiva de la accesibilidad, la movilidad, la compatibilidad urbanística y, sobre todo, de la menor afección ambiental por contaminación acústica a las zonas residenciales”.

