La incineración y el depósito de residuos en vertedero siguen al alza en Valdemingómez, para desgracia de la salud de la población del entorno

Esta mañana, cuando el Ayuntamiento está a punto de aprobar el nuevo contrato de la planta de Las Lomas, la FRAVM hace público un completo informe sobre la evolución del Parque Tecnológico de Valdemingómez (PTV) desde 2009 hasta hoy en el que denuncia la existencia de un modelo que busca convertir el volumen actual de residuos en una necesidad para sostener las instalaciones, relegando las políticas de prevención y reutilización que podrían reducirlo de manera sustancial.

La incineración y el depósito de residuos en vertedero siguen al alza en Valdemingómez, para desgracia de la salud de la población del entorno

Planta de valorización energética de Las Lomas, en el Parque Tecnológico de Valdemingómez.

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) hace público hoy un documento único, un exhaustivo informe de 92 páginas que, a partir de las memorias de actividad de la infraestructura y otras fuentes como el INE, analiza la evolución del Parque Tecnológico de Valdemingómez (PTV), el gran complejo de gestión de residuos del Ayuntamiento de Madrid, de 2009 a 2025. Sus conclusiones no pueden ser más decepcionantes. Aunque la Federación Vecinal reconoce evidentes mejoras, que tienen que ver sobre todo con la implantación de la recogida y el tratamiento de basura orgánica, la realidad es que la infraestructura se sigue basando en un modelo que, en vez de tender a la reducción, «busca convertir el volumen actual de residuos en una necesidad para sostener las instalaciones, relegando las políticas de prevención y reutilización que podrían reducirlo de manera sustancial». Un modelo en el que, además, continúan siendo centrales dos sistemas arcaicos, poco eficientes y muy contaminantes, la incineración y el vertido. No en vano, en 2025, estos dos métodos se usaron en el 68 % de las entradas al PTV. Por ende, la documentación publicada por el Consistorio «no acredita el objetivo del 55 % de preparación para la reutilización y reciclaje, mientras que el vertido se mantiene alrededor del máximo de referencia».

De esta manera, «Valdemingómez ha modernizado procesos y mantiene el servicio, pero no ha producido todavía el cambio de modelo exigido por la jerarquía de residuos», ni está cerca de conseguir el objetivo de una economía circular. «Madrid necesita pasar de gestionar grandes cantidades una vez producidas a prevenirlas, reutilizar más y acreditar el reciclaje efectivo», subraya la Federación, antes de añadir: «la disminución de los residuos debe ser el objetivo prioritario, aunque conduzca a infrautilizar o cerrar instalaciones por falta de material: que una planta deje de ser necesaria porque se generan menos residuos sería un éxito ambiental y no un fracaso del sistema».

Pero claro, el mantenimiento de las plantas del PTV es un caramelo demasiado goloso para las grandes empresas de gestión de residuos que, por cierto, esperan a que el Ayuntamiento apruebe en estos días el contrato de la planta de Las Lomas, la que acoge la incineradora.

Según el informe de la FRAVM, que ha sido elaborado por su responsable de Medio Ambiente, Quique Villalobos, de 2009 a 2025, «el gasto bruto de Valdemingómez aumentó un 48,8 % en términos nominales y un 10,1 % en euros constantes de 2025. El coste estimado pasó de 56,1 a 95,2 euros por tonelada. Una parte del incremento reciente responde al impuesto sobre el vertido y la incineración, las obras, las inversiones y las contingencias, por lo que no debe atribuirse íntegramente a la explotación ordinaria. En todo caso, el encarecimiento confirma que aplazar la prevención, la reutilización y el reciclaje también tiene un coste presupuestario creciente», asegura la organización vecinal.

 

19 meses sin Autorización Ambiental Integrada

Cada vez gastamos más en nuestra recogida y tratamiento de residuos y, sin embargo, seguimos lejos de cumplir con los objetivos y criterios que marca tanto el Estado como Europa. Una Europa que, a través de su Comisión Europea, ha reconocido una grave irregularidad del Parque de Valdemingómez, que en 2024 y 2025 su planta de Las Lomas estuvo funcionando durante casi 19 meses con una Autorización Ambiental Integrada (AAI) caducada y sin haber incorporado, como así indica la legislación europea, una serie de Mejoras Técnicas Disponibles (MTD) importantes para el control de las emisiones contaminantes y la seguridad de la instalación.

El informe recoge este hecho así como otras irregularidades y sucesos de los últimos tres lustros que afectan a la incineradora como el escándalo desvelado por la FRAVM y Ecologistas en Acción en 2022 sobre la existencia de decenas de sacas de ceniza procedente de la incineración deterioradas y al aire libre. Además, desvela que sus emisiones tóxicas han superado en diversas ocasiones los límites permitidos y muchas veces se hallan justo en los propios límites. «Entre 2009 y 2025 disminuyeron las toneladas incineradas, pero su peso sobre las entradas al PTV apenas cambió y continuó situado alrededor del 22 %. La incineración sigue siendo, por tanto, una salida estructural para los rechazos del sistema. Reduce su volumen, pero genera escorias, cenizas, emisiones atmosféricas y una dependencia tecnológica y contractual que puede dificultar la prevención y el reciclaje», subraya la Federación. «Los controles publicados muestran un cumplimiento general de los límites vigentes, aunque no siempre holgado, con una adaptación tardía de la autorización ambiental a las MTD y carencias de información que impiden una comprobación externa completa. Ante los riesgos existentes, la ausencia de biomonitorización continuada y la pretensión de prolongar la actividad hasta 2041, la FRAVM exige que la incineración cese definitivamente en 2026 y que la nueva concesión no llegue a entrar en funcionamiento», puede leerse en el informe.

 

Persistencia del problema de los malos olores

Es indudable que desde 2009 se han producido mejoras importantes para la reducción y el control de la contaminación odorífera del PTV, que procede sobre todo del tratamiento de la materia orgánica y del depósito en vertedero. Detrás se encuentra el empuje de la federación y sobre todo de la Asociación Vecinal PAU del Ensanche de Vallecas, el barrio más afectado por este tipo de mal. Pero a pesar de los recurrentes anuncios del Ayuntamiento sobre el descenso de las quejas ciudadanas, el problema está lejos de resolverse, como bien conocen, porque lo sufren de forma persistente, los vecinos y vecinas del Ensanche. «Las mediciones del propio Ayuntamiento no permiten afirmar que el problema de los olores esté resuelto. En 2022, la frecuencia de detección de olor a residuos alcanzó el 15,5 % en la zona sureste del Ensanche, superando el 10 % utilizado como referencia para las zonas residenciales. En el estudio realizado entre agosto de 2023 y agosto de 2024, ese porcentaje ya no se superó en los puntos residenciales, lo que indica una mejora según este método. Sin embargo, otro análisis incluido en la memoria de 2024, basado en un modelo de dispersión, calcula que los olores pueden alcanzar el Ensanche de Vallecas, Rivas-Vaciamadrid y Perales del Río, y reconoce que en estas zonas continúa existiendo riesgo de episodios. Ambos resultados miden aspectos diferentes y deben valorarse conjuntamente: la mejora de un indicador no significa que la contaminación odorífera haya desaparecido», sostiene la FRAVM en su informe, antes de volver a reclamar la aprobación de «una ordenanza específica de contaminación odorífera, datos abiertos y en tiempo real y un protocolo de respuesta inmediata que combine olfatometría de campo, mediciones instrumentales, meteorología y datos de funcionamiento de las plantas».

 

Impacto del turismo

El informe dedica un apartado completo al impacto del turismo en la gestión de los residuos de la capital y del PTV. En 2009 Madrid recibió unos 7,2 millones de viajeros y registró alrededor de 13,7 millones de pernoctaciones. Estas últimas equivalían a una presencia media diaria aproximada de 37.500 personas. En 2025 se contabilizaron 11.236.564 visitantes y 23.829.629 pernoctaciones, equivalentes a unas 65.300 personas presentes diariamente durante todo el año. La población turística equivalente aumentó, por tanto, alrededor de un 74% y pasó de representar aproximadamente el 1,15 % de la población residente en 2009 al 1,85 % en 2025.

Si se aplicara únicamente como ejercicio teórico la misma generación media que a la población residente —unos 395 kilogramos anuales en 2025—, las 65.300 personas equivalentes representarían alrededor de 25.800 toneladas anuales, aproximadamente el 1,85 % de la recogida municipal. No obstante, esta cifra no debe entenderse como una medición real: los turistas tienen pautas de consumo diferentes, tendentes a una mayor generación de residuos que la población residente.

Aun con estas limitaciones, la evolución turística ayuda a explicar por qué la presión efectiva sobre el sistema de recogida puede aumentar más que la población empadronada. Su influencia será especialmente visible en las zonas con mayor concentración hotelera, hostelera y de viviendas de uso turístico. Por ello, dado su elevado impacto, «el Ayuntamiento debería publicar una estimación anual específica de los residuos asociados al turismo y a las actividades vinculadas a él». Y para absorber parte del gasto municipal generado por esa actividad, que no para de crecer, la FRAVM recuerda su propuesta de aprobación de una tasa turística o de recargos específicos ligados al turismo.

 

Informe sobre la evolución del Parque Tecnológico de Valdemingómez (2009-2025)

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