Los actos comenzarán a las 19:00 con una marcha de las asociaciones vecinales de Madrid desde la Puerta del Sol hasta Callao, a través de la calle Preciados. Una charanga abrirá este pasacalles en el que los colectivos de barrio visibilizarán conquistas pasadas y reivindicaciones actuales.
Cuando la manifestación festiva llegue a la plaza, dará comienzo un acto de homenaje a las personas que protagonizaron la manifestación de 1976 con la intervención de algunas de ellas, representantes públicos y los presidentes de la FRAVM y de la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales (CEAV). Las alocuciones, que serán dinamizadas y dirigidas por la periodista Macarena Berlín, se alternarán con los sones de los cantautores Luis Pastor y Pedro Pastor. La jornada se cerrará con un concierto del grupo Alameda de Osoulna.
Te invitamos a asistir y participar en esta importante celebración festiva. Un evento en el que podrás conocer a históricos dirigentes vecinales y a otras personas que vivieron de primera mano los convulsos sucesos de aquel intenso 1976.
Recordemos que el 22 de junio de aquel año más de 50.000 personas recorrieron la calle Preciados de Madrid para protestar contra el “alza del coste de la vida”, reclamar la legalización de las asociaciones vecinales y defender los “derechos ciudadanos”. Debido a la archiconocida fotografía del niño con el puño en alto del reportero gráfico César Lucas, la marcha aparece como símbolo de la Transición Democrática, aunque pocos saben que detrás de su organización se hallaba la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Madrid (hoy FRAVM), junto con otros colectivos del llamado movimiento ciudadano.
Aunque la exitosa marcha finalizó con cargas policiales, algo habitual en aquella época, había sido autorizada previamente por la Dirección General de Seguridad. Era la primera vez que la autoridad gubernativa autorizaba la celebración de una gran movilización ciudadana. Antes, el 13 de marzo, había autorizado la primera manifestación tras la muerte de Franco, la de la carretera de Canillas, en Hortaleza, un acto de ámbito barrial.
Llegar hasta allí no había sido fácil. Las prohibiciones y persecución de un movimiento vecinal que no paraba de crecer en los barrios y ciudades de la región fueron una constante en los años precedentes. El régimen trataba de acallar por todos los medios a unas asociaciones que no solo reclamaban mejoras materiales para sus zonas sino también más democracia, derechos y libertades públicas.
De la represión de Aranjuez a Preciados
La manifestación de Preciados fue consecuencia directa de unos hechos que tuvieron lugar unas semanas antes. El 16 de mayo de 1976, los colectivos de la Federación Vecinal, junto a clubes juveniles, las asociaciones de Amas de Casa y otros grupos, organizaron en la arboleda de la calle Sin Salida de Aranjuez, muy cerca del Tajo, una “jornada festiva de convivencia vecinal”, una suerte de día de la tortilla de San Isidro. La federación escogió la localidad sureña por el hostigamiento al que las autoridades llevaban meses sometiendo a los dirigentes de la Asociación de Vecinos de Aranjuez. Más de 2.500 personas, muchas de ellas niñas y niños, llegadas en coches y en más de 30 autobuses desde la capital y otros municipios, se dieron cita en la localidad ribereña para compartir al aire libre sus viandas, música, juegos, así como las preocupaciones y demandas de sus barrios. El ambiente fue en todo momento relajado y de fiesta. Pero tras la celebración de una asamblea vecinal en la que se leyó un comunicado que reclamaba más democracia, la amnistía, libertades públicas, la legalización de las asociaciones vecinales y mejoras materiales ante las profundas carencias de los barrios, y que suponía el cierre de la jornada, decenas de Guardias Civiles que la habían estado vigilando cargaron con dureza contra los presentes, golpeándolos con sus fusiles, dispersándolos y persiguiéndolos hasta los mismos autobuses en los que debían regresar a Madrid. Cientos de personas, jóvenes, niños, niñas, ancianos, mujeres y hombres, resultaron heridas, algunas de gravedad.
Esta brutal represión sobre una multitud pacífica, en vez de amilanar al movimiento vecinal, lo nutrió de una mayor determinación, y sus agrupaciones respondieron con la organización de la llamada Semana Ciudadana. Más de cien colectivos de todos los distritos de Madrid y de ciudades como Aranjuez, Alcalá, Leganés y Móstoles impulsaron en sus barrios exposiciones, mesas redondas, música, cine, teatro… una miríada de actos que finalizaron el 22 de junio con la gran manifestación de Preciados.
El movimiento era ya imparable. Meses después, en septiembre, más de 100.000 personas marcharon en Moratalaz por los mismo motivos y para protestar por un fraude en la venta del pan originado por la patronal del sector. El año siguiente, la federación y muchas de sus asociaciones fueron legalizadas y las Cortes aprobaron la Ley de Amnistía.

