Tras la concurrida y exitosa manifestación que tuvo lugar el pasado 28 de mayo en las zonas del Gran San Blas y Simancas, y de las reuniones mantenidas con representantes políticos, los vecinos y vecinas de estos dos barrios de San Blas-Canillejas dan un paso más en su lucha contra el tráfico y consumo de droga, los narcopisos, la suciedad y el abandono que padecen desde hace tiempo. Esta mañana, representantes vecinales han presentado 1.500 firmas y un escrito de queja al Defensor del Pueblo acerca del comportamiento de las administraciones públicas ante la lamentable situación de esos barrios, que se encuentran en el entorno del Parque Paraíso de Madrid.
«En buena medida, la degradación creciente del Gran San Blas se da porque las administraciones públicas (cada una en su nivel y grado de competencia) han sido y son negligentes. No se toman las medidas adecuadas, los recursos que se emplean son manifiestamente insuficientes. Se mueven cuando los vecinos y vecinas se movilizan e incluso entonces lo hacen arrastrando los pies», indican los vecinos afectados en el documento entregado al Defensor del Pueblo.
En un informe ilustrado con numerosas fotografías, la Asamblea Vecinal de San Blas-Simancas expone a Ángel Gabilondo el origen y las causas de esa degradación: «El consumo y tráfico de drogas son una realidad palpable en el barrio del Gran San Blas, formado por las parcelas G, F, D, E y San Blas II, más las zonas de Simancas colindantes con el parque Paraíso (los Castillos, las Zetas y San Blas I). La situación viene de lejos, de los años 70 y 80 de la pasada centuria, con las lacras asociadas de muertes, enfermedad, delincuencia, degradación…En la actualidad, el denominado como “punto” del parque Paraíso sigue siendo un referente central, al que diariamente acuden decenas de personas. Ahora bien, no es el único sitio en el que se consume y trafica con drogas. Cada vez más, el problema se ha trasladado a los narcopisos, que existen en un número superior al que contabiliza la policía».
Frente a esta realidad, «las administraciones apenas disponen de dispositivos y servicios de atención social y sanitaria de la población drogodependiente. Al respecto hay que subrayar el hecho de que el centro de atención sito en la Plaza Cívica, dependiente de la Comunidad de Madrid, está enormemente infrautilizado, a pesar de las denuncias vecinales. Por su parte, el centro de atención dependiente del Ayuntamiento de Madrid está en la calle de Alcalá, a varios kilómetros de distancia del “punto”, indica la Asamblea Vecinal en su escrito, ante de continuar de esta manera: «son numerosas y cotidianas las situaciones de conflicto entre la población drogodependiente y el resto de la población (robos, convivencia, suciedad, consumo, realización de las necesidades fisiológicas en los espacios públicos…), sin que las administraciones competentes pongan en funcionamiento equipos de mediación comunitaria, ni los dispositivos de atención precisos».
Suciedad en las calles y abandono de los espacios interbloque
En su documento, los vecinos y vecinas denuncian también «la tremenda suciedad de las calles, plazas, parques, áreas infantiles. Es cierto que algunos vecinos y vecinas tienen un comportamiento muy incívico (..) pero no es menos cierto que el Ayuntamiento tiene una alta cuota de responsabilidad por partida doble: insuficientes recursos (personal, cubos, infraestructura en general), no realiza campañas de concienciación e información dirigidas a la ciudadanía, no dispone de medios para detectar y sancionar los comportamientos incívicos, es permisivo con el incumplimiento de la normativa de limpieza y recogida de basura por parte de los comercios…».
Además, llaman la atención sobre el abandono de los llamados espacios interbloque, «tanto más cuanto que, en junio de 2022, el pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó el Plan Especial de Incremento y Mejora de las Redes Públicas en Barrios de Promoción Pública». Este plan contempla actuaciones de mejora de la urbanización de estos espacios, zonas verdes, mobiliario urbano, supresión de barreras arquitectónicas… así como la regularización de la titularidad de los suelos, que corresponde a la Agencia de la Vivienda Social, dependiente de la Comunidad de Madrid, «que durante años pretendió rehuir su responsabilidad y endosársela al vecindario». Lamentablemente, el plan, cuatro años después de aprobado, «no ha iniciado su andadura, toda vez que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid no se ponen de acuerdo en la financiación del mismo», denuncia la Asamblea Vecinal de San Blas-Simancas.
Con el registro de la queja y de las firmas, la vecindad afectada espera ahora que Ángel Gabilondo intervenga para lograr que el Ayuntamiento de Madrid, el Gobierno regional y el Gobierno central se sienten juntos de una vez por todas y aprueben medidas urgentes para frenar la degradación del Gran San Blas y Simancas con una intervención integral, que vaya más allá de las medidas policiales.

